No tiene título universitario, tampoco realizó su prácticas en restaurantes con estrellas Michelin, pero sus recetas las heredó de sus ancestros, y se ha encargado de preservar los sabores de su región, su nombre es Abigail Mendoza, y aunque no es la única cocinera tradicional de Oaxaca,  es una de las más conocidas en el extranjero, una de las que han conquistado al mundo.

El nombre de esta mujer no sólo es sinónimo de cocina zapoteca, es sinónimo de México, de empoderamiento y de fuerza interior. Porque, además de dominar los fogones es una exitosa empresaria, una mujer que siempre soñó con tener su restaurante, y no solo cumplió ese deseo, la cocina la ha llevado a volar más alto.

Orgullosa de sus raíces, de su gente y de su oficio, Abigail señala que está satisfecha con lo que ha logrado, pues “muchos conocen Oaxaca”, sin embargo,  señala que todavía hay bastante por hacer. En su opinión la cocina y a la cultura oaxaqueña requieren mayor difusión, porque pertenecen a  un estado que vive del turismo, y eso es un trabajo constante Con su característico chongo, su delantal, la sencillez que la delata y su contagiosa sonrisa, Abigail se muestra satisfecha de que en Oaxaca se lleven a cabo eventos como el tercer Encuentro de Cocineras Tradicionales, en el que participó, pues a su parecer es una forma de manifestarse, de decirle a México y al mundo entero “aquí estamos, aquí está nuestra cocina, nuestra identidad”.

Además de compartir recetas que han llegado a manos de las cocineras de generación en generación, guisos que son únicos de su tierra, preparados con ingredientes cultivados por ellas mismas con gran respeto, porque además, para ella, como como zapoteca, la felicidad también se encuentra en la comida, y en compartirla con los suyos.

“Para una mujer zapoteca la comida es alegría, y esa alegría la compartimos en la mesa con nuestra familia, porque para nosotros la familia es lo más importante y nos esforzamos porque sea feliz”. Indica la impulsora de la cocina oaxaqueña. “Yo no soy casada, pero tengo hermanas, hermanos, y me gusta compartir con ellos en la mesa, me gusta que sean felices porque así soy feliz yo también”.

olla podrida

Foto: Dominio Público

Durante el tercer Encuentro de Cocineras Tradicionales en 2019, Abigail Mendoza impartió un taller de chocolate-atole, una de las joyas escondidas de Oaxaca, por su complicada elaboración y su larga espera para que fermenten sus ingredientes. Por lo anterior tampoco es común encontrar esta bebida en los mercados o los restaurantes del estado.

“El sagrado chile atole es para nosotros una bebida de fiesta. Nosotros en Teotitlán del Valle lo preparamos para la fiesta máxima del pueblo que es el primer miércoles de Julio, o la fiesta de los fieles difuntos, entre otras. Solo se hace en ocasiones especiales porque su receta es muy minuciosa, muy detallada. Quiero decirles que Oaxaca es tanta su riqueza gastronómica que ni nosotros mismos alcanzamos a conocerla toda”.

El chocolate atole es una bebida prehispánica elaborada con cacao blanco y rojo, además de trigo, arroz y canela. Su elaboración tarda unos seis meses, tiempo en el que se fermenta el cacao blanco en un horno de tierra, para posteriormente asarlo junto con los demás ingredientes y molerlos en metate.

En este taller, Abigail compartió la receta de su familia, que ha sido transmitida de generación en generación.

Además de Abigail, en este encuentro gastronómico que tuvo lugar en el Centro Cultural y de Convenciones (CCC) de Oaxaca, participaron 60 cocineras de las ocho regiones del estado, quienes presentaron 240 platillos.

Entre los platillos que se pudieron degustar está la sopa de piedra, el mole de caderas de la Mixteca, el mole de chicatana y los tamales de iguana, así como bebidas tradicionales.

Por tercer año consecutivo, este encuentro fue todo un éxito, pues las cocineras no solo demostraron su saber gastronómico, sino que también mostraron sus hermosos huipiles, que fueron el marco perfecto para sus platillos.

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